María Monserrat Cattaneo Buteler
La segunda versión de la película “Sex and the City II” tiene como protagonista indiscutida a la moda, y en esta edición nos sorprende con la multiplicidad de estilos y diseñadores.
Cada toma de la comedia, parece una presentación de colección. El lente cambia el enfoque y nuevas creaciones llenas de colores, de diversas texturas y de cortes excéntricos iluminan el cine.
En la película se abren paso grandes marcas y diseñadores como Roberto Cavalli, Dior, Christian Louboutin, Alexander Wang, Rodarte, Balmain, Chanel, Oscar de la Renta, entre otros.
La Argentina también tuvo su protagonismo, en tanto algunas de las creaciones de Benito Fernández fueran portadas por las protagonistas.
Un detalle a destacar es la construcción del personaje que se realiza a través del vestuario. La personalidad y características físicas de cada una de las cuatro amigas se reafirma a través de sus prendas.
La estilista, Patricia Field, logra realzar el protagonismo de Carrie (Sarah Jessica Parker). La extravagancia en el vestir se manifestó en singularidades tales como detalles masculinos, combinación de lujo e informalidad, pedrería y accesorios.
De la misma manera, Samantha (Kim Cattrall), con un estilo atrevido se autodefine en cada toma. Mucho brillo y cortes osados que desentonan con una figura de una mujer que ronda los 60 años, acentuando el rechazo a envejecer que padece el personaje.
La delicadeza, inocencia y maternidad son cualidades que describen a Charlotte (Kristin Davis) que se reflejan en un estilo clásico, colores pasteles y cortes recatados. Durante el viaje el personaje atraviesa por un proceso de rebeldía que también se denota en el vestir.
La típica workaholic estresada es Miranda, personificada por Cynthia Nixon. En la ciudad, su atuendo es formal y ejecutivo. La palidez y el tono rojizo del cabello se enaltecen a través de tonos fuertes como el verde, naranja, y colores neutros.
Las cuatro amigas al viajar a Abu Dabi revalorizan el look étnico y arábigo alternado con un lujo que le está permitido por tratarse de un film donde lo fashion es transversal a toda la trama.
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